Las aves y sus nombres vernáculos

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El otro día recibí, de parte de mi amigo Francisco Quesada, perteneciente al Grupo Ornitológico Oscense, un gran y estupendo libro sobre aves titulado: “Nombres vernáculos de las aves de la provincia de Huesca“, cuyo autor es la eminencia aragonesa sobre ornitología Joaquín López Pardo.

Gran interés ha despertado en mí este libro cuando al abrirlo encuentro cientos de aves, con cientos de nombres cada una según la localidad oscense donde han sido nombradas, llegando a llamarse, por ejemplo el Abejaruco (Merops apiaster), de hasta 26 maneras diferentes según la localidad, pasando por Picaterrero en Velillas o Mirabuelo en Lanaja.

Tras una pequeña introducción en la que podemos leer los interesantes inicios en el mundo de la ornitología de Joaquín, comienza el cuerpo del libro, con unas poesías y cuentos de las personas que conocían los nombres vernáculos, como este de los jornaleros del campo:

Joaquín López Pardo (Autor)

“Cuando la grulla va para arriba

no estés con el amo aunque te lo diga,

pero si la ves que va para abajo,

estate con él aunque sea con trabajo”.

¿De dónde vienen los nombres vernáculos?

El origen de estos nombres muchas veces no está claro, sin embargo, muchos tienen su origen en las mismas características del ave: como el canto, el plumaje, el comportamiento, la figura o la forma de vuelo, entre otras cosas.

Continuando con el Abejaruco, que es el que más nombres diferentes tiene,  y citando el libro encontramos lo siguiente:

“Por su alimentación le han llamado Abejorro, Abellarol, Avillarol, Abellarot, Avellero, Abejerol y Abejero. Son todos nombres que se refieren a las abejas o avispas de que se alimenta. Le han llamado Arnalero porque esta palabra se refiere a la colmena de las abejas donde va a comer. Por su forma de vuelo, su costumbre de planear como un avión, le han dado nombres como Avión, Aviador, Avirol y Alviarol. Por su costumbre de criar en cortadas de tierra le han llamado Terrolín, en la Puebla de Castro y en Torres de Montes lo cambian por Pañarol o Piñarol. El nombre de Picaterrero en Velillas indica su costumbre de picar la tierra (cortadas) para construir un agujero donde hacer el nido. En el pueblo de Lanaja le han llamado Mirabuelo. El origen de este nombre me lo comunicaron los propios abuelos: Una colonia de abejarucos estaba situada en un cortado enfrente de un parque en donde los abuelos se sentaban habitualmente. Los adultos y los jóvenes abejarucos en el momento de salir del nido miraban a su alrededor, y entonces siempre estaban mirando a los abuelos, de ahí su nombre”.

Así tenemos más de 600 nombres diferentes según las localidades de Huesca y las aves más comunes en ellas.

Sin embargo los nombres vernáculos son parte de nuestros pueblos y ciudades, y es una herencia que poco a poco se está perdiendo ya que queda en la memoria de nuestros abuelos y en los jóvenes va siendo sustituida por un nombre general y más extendido.

¿Conoces algún ave que tenga un nombre característico exclusivo de tu zona? ¡Deja tu comentario y cuenta esos nombres de tu pueblo o ciudad!

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