Porque el amor hacia la naturaleza se mantiene aunque se esté de traje y corbata…

publicado en: Cuadernos de Campo | 2

Ayer noche, mientras disfrutaba en una magnífica boda, observé dos preciosos pollos volantones de búho chico atemorizados ante tanto escándalo, tanta luz y tanta gente…

Se encontraban en un terrazo con flores y un pequeño árbol al lado del escenario y de la barra. Imagínate cómo se sentían cuando todo el mundo estaba sacándoles fotos y con flash…

No me lo pensé dos veces.

Tras conversar con los dueños de la finca y tras realizar varias llamadas de consejo y recomendación antes de cogerlos, me preparé a conciencia para causarles el menor estrés y daño posible y desplazarlos de aquél lugar!

No fue tarea fácil, y más si mientras lo hacía escuchaba comentarios del tipo: “dáme una escopeta y verás tú los búhos a donde llegan…” Unas frases que para mí no merecen respeto alguno…

Desde aquí le doy las gracias al casero de tan bonito lugar, por su ayuda y por prestarme todo lo que necesité para llevar a cabo el “salvamento” de estos pequeños búhos. Parecía el único concienciado de lo beneficiosas que pueden llegar a ser estas rapaces cerca del hombre…

Finalmente los liberé en unos olivos cerca de su lugar de cría donde, con bastante facilidad, seguirán siendo alimentados por los padres y podrán continuar su crecimiento y desarrollo.

En fin, otra historia más que contar y algunas personas más cerca de conservar la naturaleza…

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